lunes, 12 de junio de 2017

Observaciones de comportamiento


Implementación vs. Programa integral

(Por Mónica Burgener*/ CeTAP S.A.)

El lanzamiento de un Programa de Observaciones de Comportamiento suele ser un hito importante para toda organización que está comprometida en reforzar su Cultura de HSE. Lo cierto es que para poder llevar adelante esta iniciativa, es necesario verificar algunos aspectos que viabilizan y hacen posible el funcionamiento efectivo del programa, y que son previos a su lanzamiento.

En líneas generales, cuando se hace referencia a las Observaciones de Comportamiento (Observaciones Preventivas de Seguridad, Observaciones de Trabajo, o el nombre que cada empresa le ponga) usualmente se pone foco en el proceso de implementación (la realización de las Observaciones en sí mismo). Esto ocurre, independientemente de que además de su realización haya otras etapas importantes tales como la planificación previa, el registro, el análisis crítico de los hallazgos y el seguimiento posterior surgido de los mismos.

Este artículo no tiene como fin profundizar en dichas etapas, pero sí intentará poner en relevancia las cuestiones previas que permitirán, precisamente, que la metodología y el programa en sí resulten más efectivos. Muchas veces, enfocados en la implementación, perdemos de vista el hecho de que se trata de un programa y como tal tiene diferentes alcances.


Por un lado, durante el proceso de implementación el objetivo principal apunta a reforzar comportamientos seguros e identificar, corregir y eliminar los inseguros antes de que originen un incidente accidente. Paralelamente a esto, se generan procesos que apuntan a que las personas tomen conciencia sobre los temas de seguridad, propiciados a través de la interacción generada durante la implementación.


También surgen otros objetivos que son intermedios y que apuntalan el proceso de prevenir, reconocer y comprometer. Cuando se habla de Observaciones de Comportamiento generalmente la mirada está centrada en estos aspectos. Sin embargo, no debemos perder de vista, que las observaciones tienen un alcance mayor. Poder visualizar este alcance, solo es posible, si podemos entender también la metodología como Programa, desde una visión más amplia, considerando su alcance a nivel estadístico.


Centrarse en la implementación puede ser lógico incluso desde el punto de vista de quiénes tienen la responsabilidad de hacer observaciones, ya que usualmente solo las realizan y las registran. Diferente debería ser el análisis que hagan las áreas corporativas y especialmente el personal responsable del Departamento de HSE de las organizaciones.

En este sentido, las empresas que lanzan el programa enfocadas en la implementación se encuentran luego desbordadas con la información obtenida. Cabe destacar que usualmente se da lo que denomino “efecto péndulo”, es decir, se pasa de une estadio donde se convive muchos años con determinados comportamientos y condiciones y luego, en función de la toma de conciencia de los temas de seguridad (propiciados con las observaciones) generalmente se pasa al otro extremo del péndulo. En ese otro extremo es donde se evidencian todos los comportamientos y condiciones inseguras, con las que antes se convivía. Es decir, las organizaciones suelen pasar de manera espasmódica de un extremo a otro.

Para que el programa funcione de modo integral, es necesario contar previamente con una plataforma en donde esa información pueda ser volcada, clasificada, y que permita dar respuesta a todos los hallazgos encontrados. También se debe contar con un buen proceso de comunicación y difusión que permita dar respuesta a todas las iniciativas, incluso aunque las mismas no se lleven adelante o deban ser dilatadas por cuestiones presupuestarias. Muchas veces en la práctica esto no se toma en cuenta, y los resultados terminan siendo muy desalentadores. Se va generando paulatinamente una disminución de la participación del personal. El efecto para el programa suele ser devastador. Si es lanzado sin estas consideraciones, propicia un descreimiento generalizado del mismo y en consecuencia un relanzamiento del programa a futuro suele tornarse aún más engorroso.

Si recordamos también que los hallazgos forman parte de la información estadística (fuente de planes de acción futuros), veremos que un proceso que no esté lo suficientemente aceitado afectará también todos los indicadores y variables de seguridad asociados al programa.

En resumen, se insta fervientemente a las organizaciones a considerar todas estas cuestiones previamente, ya que luego será necesario avanzar para verificar la efectividad del Programa de Observaciones de Comportamiento en los aspectos tangibles, intangibles y la propia evaluación general del programa luego de su implementación en un período determinado.


(*) Mónica es consultora de CeTAP y Licenciada en Psicología Social con Posgrado en Administración de Recursos Humanos. Es especialista en Seguridad Basada en el Comportamiento y ha desarrollado actividades de consultoría como capacitadora, coach y coordinadora en diversos proyectos y empresas de América Latina.